K - r a j o

No se si estoy demejorada o estoy madurando. Da igual. He dejado de ser quien era y ahora soy quien nunca quise ser. Pero que espanto. Es demasiado trabajo cambiar lo que a uno le gusta, podría empezar por ti. Ya no tengo sueños, te los tragaste todos. Así que nada más me podría importar menos que tu incertera consistencia. Ya no puedo vagar por las calles y mis (in)ofensivos pensamiento ya no burbujean con un café, como cuando solí ser feliz sin saber que lo era. Ahora necesito mucho y nada me satisface, estoy fuera de foco y los "maduros" me dicen que estoy bien, pero yo se que no, porque ya no encajo contigo, como no encajo todo se fue al carajo, y me quedo sola aca escribiendo idioteces en un blog con una pila de libros y cosas que hacer y sin nadie que me pueda sacar una sonrisa (como solias hacerlo).
Primero: no creo que sean idioteces lo que escribes. Segundo: no creo que sean idioteces lo que escribes, primero hay que volver al lugar donde todo comienza. Tercero: todo comienza escribiendo idioteces primero, creyendo y por ende pensando que no son más que estupideces. Cuarto: un relajo, escribiendo comienzas y aprendes a soltar las idioteces, más lo único que se termina revelando es aquella 'tú' que cree que sentir es una idiotez. Quinto: las sonrisas surgen al momento de la conexión, quizá donde todo comienza, aqui y ahora, donde todo se crea y todo se destruye cuando así tu lo deseas. Sexto: transformación no es más que el estado constante y perpetuo de una realidad aparentemente sólida y creada de la misma forma que estas idioteces que de repente escribimos, y que de vez en cuando terminan siendo sabiduria bajo el amparo del tiempo, de ahora y ahora a través de la presencia. Séptimo: cuando asi tu lo desees, nada más quedará que el recobrar la esperanza, ya no en lo externo, sino en tu verdadera esencia, la que no juzga ni se identifica con nada exterior, la que permanece oculta entre tanta palabra y aparente insatisfacción. El goce, el verdadero goce corre por nuestras venas.
ResponderBorrar¿Qué carajo?
Solo 7 razones para volver donde todo comienza.
En tí.