Uno más




Estoy siendo envenenada de a poco. Cuando resolvi optar por la opcion que nunca me dieron, nunca medi las trágicas consecuencias que desencadenaria. A decir verdad, jamás se puede medir nada si es que aun no ha sucedido. Pero ocurre. Todo empieza con tal calma que pasa desapercibido. Pues bien, llega a un punto en que es demasiado notable y sin darte cuenta, ya te ha hecho llorar un par de veces. Las persona tendemos a parecernos a las víboras, pero en vez de tener enveno en los dientes, lo tenemos en la lengua. Sí. Basta simplemente una ocasión descriteriada para que su dulce lengua comience a envenenar a cuanta cabeza desee. Yo también he caído en eso, pero siempre tratando de que sea lejano. Pues bien, ahora me tocó a mi y no es nada agradable.

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