Numero #

Desperté, recordé que había vuelto muy tarde, o tal vez muy temprano. Entramos, era el 41, claro, había ido allí muchas veces. Éramos tres, obviamente que me conté dentro del grupo. Habíamos hablado muchas cosas, tonteras que uno suele decir cuando se siente en confianza, si, lo siento. Como les decía, desperté tarde, pero pareciera ser muy temprano, no había ni un solo sonido, afuera llovía, pero no era un día frío. Yo no acostumbraba entrar en su habitación, porque sabía que no me incumbían sus asuntos, de todas formas, no tenia ningún motivo para interrumpirlo. Recuerdo que me mire en el espejo y me veía muy bien, no había despertado como otros días: chascona, desarreglada y ojerosa, no, en esta oportunidad estaba lista para salir, y no me refiero como aquélla noche, no es que no me haya gustado, claro que la pase bien, pero ese episodio me lleva a confusión, se mezclan muchas escenas en mi cabeza y un dolor de estomago que aun tengo.
Santiago despierta muy temprano, sobre todo en esa extraña transición del invierno a la primavera, es algo así como un estado de ánimo. Ya muy temprano las micros, buses, colectivos, metros y toda clase de medios de locomoción se llenan de manera escandalosa, las nubes grises dibujan un ambiente aburrido, un paso marcado, un día normal. Yo, en lo personal lo considero un espectáculo muy gracioso y, a veces, dramático, en el sentido de que es un acto muy intencionado el pasar a formar parte de la urbe, ser parte de la masa que circula (la mayoría), hacia el mismo centro. No hay muchos colores para elegir, el gris, el negro y el azul oscuro son los preferidos, como si el mismo tiempo del clima les hubiese obligado a ponerse a tono con él. Así vamos todos, nos subimos, nos bajamos y en ninguna ocasión nos miramos, seria absurdo, uno es muchos, uno tiene muchas cosas que pensar como para mirar al que va sentado junto a ti. Así empieza la mañana, antes de que el sol salga.
Bien, sentía algo extraño allí esa mañana, todo era demasiado silencioso, di muchas vueltas, pero en ningún momento me atreví a entrar en su habitación, ellos dos ya se habían ido y la verdad es que poco me importaba….
Sigue con la historia po. Quedé metido, quiero saber cómo sigue
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